Llegué a un sitio del que después no quise irme nunca. Un sitio que a veces recuerdo con tanto cariño, que temo volver allí. Todo para ver a la misma persona de siempre, sonreírme ante los problemas más absurdos que me preocupaban, y todo para decirme que la sesión se había acabado. Que la terapia había finalizado. Que yo estaba bien. Después de haber entrado en ese lugar con una angustia terrible, después de haber tomado píldoras para una enfermedad que a veces siento que es incurable, después de sonreírle a los ojos de un hombre canoso y arrugado que me decía que mi enfermedad se encontraba en una etapa avanzada, y yo necesitaba algo más que tres o cuatro charlas al mes. Todo para que unos meses después, me encuentre aquí, escribiendo porque siento que a veces vuelvo a hundirme en ese abismo que yo llamaba consultorio, sintiendo que una fuerza llamada enfermedad me vuelve a abrazar como si no quisiera soltarme nunca... Sintiendo que, desde que se fue de mi vida, no soy la misma...
"Il n'y a pas de verités moyennes" Georges Bernanos.