Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2014
No le he quitado el sueño a nadie. No he aparecido en los sueños de otros. No he desvelado a un hombre. Nadie ha pensado en mi cuando susurran mi nombre. Nadie ha tenido que abrir los ojos para dejar de verme. Nadie se levanta pensando en mí, ni del mismo modo se acuesta. No soy de nadie. Nadie es mío. No existe un hombre que haya derramado lágrimas por mí. Tampoco he roto cualquier corazón. Nadie se ha preocupado por mí cuando camino por las calles de cualquier ciudad. Nadie me ha deseado un buen regreso a casa y ha pedido una llamada cuando sucede. No he causado suspiros. No he causado sonrisas. Nadie ha tenido miedo de perderme. Nadie ha querido tenerme, de cualquier manera. He dado mucho, por quien da poco. He sentido mucho, por quien no sintió nada. He querido quedarme, cuando me han sacado. He querido que se queden, cuando ya se han ido. Quise mucho a quien no me quiso en absoluto.
Es probable que haya sentido mucho sin haber sentido nada. La verdad es innegable, y siento que te extraño pero no sé si lo hago realmente. A veces, cuando estás presente, entonces te extraño, pero si te ausentas de mi mente entonces ya no siento que te eche de menos. Significaste mucho para significar nada. No quiero admitirlo, pero cuando me haces falta, me haces tanta. Es increíble lo mucho que puedes apegarte a alguien que no se apega a nada. Te quise como eras, te quiero como eres, pero ¿por qué me pedías si te quisiese como tal, si tú no ibas a quererme? ¿Cómo puede alguien decirte que te quiere, para no quererte en absoluto? Te extraño, pero no sé si soportaría que vuelvas. Te extraño, pero no sé si quieres volver. De cualquier forma, quizá si te extraño.

Sin decir nada

El cansancio viene después de que te has entregado completa, has sudado por la gente incorrecta, haciendo cosas correctas. Diste mucho de ti misma a personas que quizá no lo valoraron tan bien. En un principio, el ideal no era hacer las cosas para recibir una especie de recompensa o premio por lo que hacías, lo hacías porque querías y el querer era una razón más que válida. Pero cuán estúpido es quedarse esperando bajo el ardiente sol por lo menos un agradecimiento sincero. Saber que al menos lo que dijiste, o hiciste, o pensaste, o esforzaste valió un poco, así sea un poco; y tocó más fibras de las que nunca pensaste pudieron ser tocadas. Es exhaustivo sentir que estás hecha para ser una felicidad momentánea en la vida de las personas que te rodean, que realmente nadie anhela tenerte en su vida y así mismo tampoco ésta va a cambiar cuando ya no estés en ella. Sentir que las gotas de sudor que se derramaron, al igual que las lágrimas y las sonrisas, fueron totalmente en vano. Nada es ...
Uno de los peores momentos en mi corta y muy poco experimentada vida es el sentir el crujido. El crujido de las cosas al romperse. Sentir que las cosas pueden ir bien, y pasar de repente a ir realmente mal. Saber que ya no hay vuelta atrás, y que no hay otro camino por coger. Ver como las personas se separan lentamente, se dicen adiós, se estrechan la mano y jamás vuelven a saber el uno del otro. Escuchar cómo en la conversación las palabras se vuelven tan cortantes que duelen. La monotonía abrazando a dos cuerpos que tienen ganas de todo, menos de unirse. Conocer al otro hasta el punto de desconocerlo. Llamar para no recibir respuesta. Ser llamado y no responder. Voltear la cara ante ciertas miradas porque ya no las toleras. Que volteen la cara porque das miradas intolerables. Palpar un cuerpo que ya no te enciende. Ser un cuerpo que ya no enciende a quien lo palpa. Eso es un crujido, ése es el crujido. Y yo no quiero crujir contigo.