Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2014

Para decir adiós

Me tomó tres años, siete meses, no sé cuántas semanas y tampoco sé qué tantos días decirte adiós. Antes no lo hice, porque de haberlo hecho, lo habría hecho de la forma incorrecta. Creí hacerlo, y lo único que conseguí hacer fue quemar un montón de fotos, de prendas, de pequeños objetos que sólo me llevaban a ti al verlos, y que ahora mismo anhelo con el alma haberlos conservado. Tu partida dolió incluso más que cualquier otra partida que había ya experimentado. No sólo dolió el hecho de que te habías ido, sino el sentirme en éste mundo sin ti. En ese tiempo, el único mundo que yo conocía, era uno en el que estabas tú, y tú no estabas más. Y yo estaba sola, y de repente, también estaba perdida. El sentirme sola no era simplemente un sentir. Se sabe de soledad cuando no puedes llorar más que en la cama, justo antes de que los ojos te obliguen a darte por vencida, o en la ducha, donde nadie va a escuchar cuántos sollozos soltaste por minuto. Incluso cuando una noche de domingo, total...