Aquí es cuando te das cuenta que a pesar de ser tan cortica e inexperimentada, eres una bomba de tiempo como cualquier otra persona en el mundo. Que la ira que reprimiste en ocasiones pasadas se transformó en un odio visceral a todo lo que conoces y todo lo que vives. Que las lágrimas hay que soltarlas, porque luego se convierten en un brebaje intoxicado lleno de suciedad e impureza. Que las palabras que no dijiste en el momento, quedaron acumuladas y se hicieron un nudo gigante en tu pequeña garganta. Que morir, de la manera en que uno muere por dentro, se siente como un escalofrío que te recorre hasta la última fibra. Un manojo de nervios. Unas palmas sudadas. Una punzada en el pecho. Que el corazón puede romperse de muchas maneras, y que no necesitas de un tercero para que sea quebrado. Los corazones... los corazones hasta nosotros mismos nos los quebramos. Y conservo la teoría que sólo nosotros mismos nos podemos permitir quebrarnos, que alguien puede herirnos, pero somos nosotros quienes decidimos si sangrar la herida.
Eres una bomba de tiempo como cualquier otra. Como cualquier otra bomba que retumbó en otro cuerpo e hizo del mismo una catástrofe total. Te das cuenta que no eres invencible, y que eventualmente las heridas que dolieron y no las trataste, ahora se han infectado, y con ellas infectaron todo tu ser. Y ahora estás putrefacta y caducada.
Que así como eliges dejarte herir, puedes hacerlo; y que desde que eres una bomba que ha causado un desastre, serás un dolor continuo. Causarás dolor continuo. Que no, que nada está bien, pero ¿y qué importa? Ahora que eres una bomba ya no importa que todo esté bien. Ya has explotado.
Ya has explotado. Ya explotaste. Ya causaste un daño irreparable a tu alrededor. Ya doliste en los corazones de todos aquellos quienes te querían. Ya rompiste fibras que no podrán volverse a juntar. Ya llegaste al punto donde no hay vuelta atrás.
Ya has muerto, incluso si aún respiras.
Eres una bomba de tiempo como cualquier otra. Como cualquier otra bomba que retumbó en otro cuerpo e hizo del mismo una catástrofe total. Te das cuenta que no eres invencible, y que eventualmente las heridas que dolieron y no las trataste, ahora se han infectado, y con ellas infectaron todo tu ser. Y ahora estás putrefacta y caducada.
Que así como eliges dejarte herir, puedes hacerlo; y que desde que eres una bomba que ha causado un desastre, serás un dolor continuo. Causarás dolor continuo. Que no, que nada está bien, pero ¿y qué importa? Ahora que eres una bomba ya no importa que todo esté bien. Ya has explotado.
![]() |
| Malcolm T. Liepke, Cover up (2014). |
Ya has explotado. Ya explotaste. Ya causaste un daño irreparable a tu alrededor. Ya doliste en los corazones de todos aquellos quienes te querían. Ya rompiste fibras que no podrán volverse a juntar. Ya llegaste al punto donde no hay vuelta atrás.
Ya has muerto, incluso si aún respiras.

Hola
ResponderEliminarHola.
Eliminar