"Fuiste la primera mujer que me escribió una carta".
"- ¿Estás coqueteando conmigo? - ¿Acaso lo estoy haciendo mal?".
Y la lista es infinita.
Y cada palabra es un puñal.
¡Cuánta falta me haces!
Te extraño en los días en que sin querer, he decidido olvidarte. Pero entonces te recuerdo, y me invade un frío por todo el cuerpo. El frío de descubrir que estoy hecha trizas desde que te fuiste, que me haces más falta de lo que esperaba me harías.
¿Cómo te digo que te quiero sin que estés aquí? ¿Cómo te digo que tu ausencia significa el peor de los dolores de mi existencia? Hoy es uno de los días, en que me siento perdida.
¡Y de qué manera necesito que me ayudes a encontrar el rumbo!
No sé lo que escribo, pero sé que te amé inmensamente. Que siempre serás la primera persona a quien dediqué una carta, y una de las razones por las cuales no escribí ninguna más. No con ese sentimiento, y no con ese dolor.
Necesito que vuelvas, cariño mío.
Necesito tanto que vuelvas...
Necesito que me esperes, necesito que al verme te encuentres otra vez con todo ese sentimiento que nos llevaba al otro. Necesito que aún me quieras. Necesito que jamás me dejes de querer.
No por un minuto.
No por un segundo.
Quiéreme por toda la eternidad, así como estoy segura de que te quiero y te querré yo a ti.
Con amor,
aquella a quién dejaste un 24 de mayo, muy lejos y muy triste. Muy fría. Muy vacía. Muy sin ti.
"- ¿Estás coqueteando conmigo? - ¿Acaso lo estoy haciendo mal?".
Y la lista es infinita.
Y cada palabra es un puñal.
¡Cuánta falta me haces!
Te extraño en los días en que sin querer, he decidido olvidarte. Pero entonces te recuerdo, y me invade un frío por todo el cuerpo. El frío de descubrir que estoy hecha trizas desde que te fuiste, que me haces más falta de lo que esperaba me harías.
¿Cómo te digo que te quiero sin que estés aquí? ¿Cómo te digo que tu ausencia significa el peor de los dolores de mi existencia? Hoy es uno de los días, en que me siento perdida.
¡Y de qué manera necesito que me ayudes a encontrar el rumbo!
No sé lo que escribo, pero sé que te amé inmensamente. Que siempre serás la primera persona a quien dediqué una carta, y una de las razones por las cuales no escribí ninguna más. No con ese sentimiento, y no con ese dolor.
Necesito que vuelvas, cariño mío.
Necesito tanto que vuelvas...
Necesito que me esperes, necesito que al verme te encuentres otra vez con todo ese sentimiento que nos llevaba al otro. Necesito que aún me quieras. Necesito que jamás me dejes de querer.
No por un minuto.
No por un segundo.
Quiéreme por toda la eternidad, así como estoy segura de que te quiero y te querré yo a ti.
Con amor,
aquella a quién dejaste un 24 de mayo, muy lejos y muy triste. Muy fría. Muy vacía. Muy sin ti.
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