Lo dijo mi mejor amiga, detrás de la pantalla de mi teléfono, con la imagen parcialmente congelada y la voz a duras penas audible: "Amiga, tener éste momento no significa que lo extrañas, significa que no has olvidado la persona que él solía ser".
Rara vez he vuelto a tener momentos. Momentos en los que estoy absolutamente segura que no te extraño, pero momentos en que no olvido quién solías ser. Por más que lo intente, por más que lo quiera. Han pasado meses enteros donde escuchar sobre ti, o sentir que pronuncian tu nombre así no seas tú de quien hablan; no me produce ni cosquillitas en el pecho. He tenido momentos donde río a carcajadas mientras mis mejores amigos brotan amor sobre mí, y olvido que meses atrás me encontraba en una esquina de mi cama pidiéndole a lo que existiese o lo que no, que me sanara éste dolor del pecho.
Y sé que este momento vino sólo porque una vez más, le he fallado a alguien y lo he alejado con la única esperanza de no permitir que se acercara. Sé que desde que te fuiste, los he alejado uno a uno, a destiempos, con cierta estrategia; no porque tema salir lastimada (pues ambos sabemos que sé recuperarme), más bien por miedo a sentir lo mismo, y luego perderle de nuevo. Sé que la mujer que fui contigo yace dentro de mí aterrorizada de volver a ser.
Aquí dejo todo el ego que me impide agachar la cabeza y admitir que ésta noche, pensé en ti. Aquí dejo esa furia interna que siento al por fin despejar la mente y darme cuenta que ahí, en algún punto, te has colado. Aquí dejo la vergüenza propia expresada en par palabras, con el único fin de que nadie más se entere que esta noche estuviste tú.
Recuerdo lo mucho que me encantaba suponer que yacía otro plano en el cuál aún existías, así que, en un universo paralelo, existes. En un universo paralelo aparezco tras la pared de tu puerta y te enseño la lencería nueva que he comprado, te pido que me dejes guiarte y te enseño todo lo que aprendí desde tu ausencia. Que no se trata de lo tangible o sexual, más bien de la forma correcta de mirarte a los ojos mientras me dejas quererte.
En un universo paralelo dejo de pedirte que me hagas el amor porque he dejado de creer en ello, más bien te pido que me folles como si fuese la última vez, que muy probablemente ha de serlo. Concedo tus deseos sin refutar y dejo que hagas de mí cuál artista con lienzo en blanco. Te rindes a mi lado y caemos profundos en sueño.
En un universo paralelo comparto contigo mi felicidad. Te enseño lo mucho que he aprendido en los últimos meses y te pido que me dejes estudiar con tu cuerpo toda la anatomía que memoricé y relacioné. Recorro con mis deditos tu espina dorsal, te enseño con besitos cómo crecen alas de tus omoplatos y cuento una a una tus vertebras dorsales. Beso la queratina de tu tejido epitelial y te enseño con los labios cuanto me gustan tus cigomáticos. Te introduzco personas maravillosas que logré querer tan sólo en un par de meses, y podrás saber que son maravillosas porque empezaron a llamarme "Flaca" incluso antes de saber que es mi apodo favorito.
En un universo paralelo me recuesto desnuda sobre tu cama a leer infinidades de cosas mientras te acaricio el cabello al dormir. Te llamo al despertar para desearte buen día y te veo fundirte en las noches mientras agradezco tenerte. Te enseño cuánta autonomía adquirí desde que te fuiste, y te explico cuál fue el momento exacto en el que entendí todo. El porqué dijiste adiós, el porqué a veces deseabas quedarte, el hecho de que mis acciones fueron las que te apartaron de mí y quién soy ahora.
En un universo paralelo vuelves, así sea para irte de nuevo al final. En un universo paralelo sí signifiqué algo, y llega el 16 de Agosto y veo un mensaje tuyo en las notificaciones de mi teléfono. Parecerá de muchas formas que estos momentos suceden a diario, incluso continuamente durante el día, pero lo cierto es que así lo deseara con todo mi corazón, sólo logro recordarte en momentos cruciales en que alguien se va o alguien te trae de vuelta. Como esta noche.
Y por último, que sepas que te guardo en un lugar del pecho que ya no uso y que a menudo olvido, pero ahí estás. Que no quiero que vuelvas, principalmente porque no vas a volver. Que he entendido el hecho de que has podido significar mucho más para mí de lo que pude significarte, y que estoy bien con ello, pues en la vida sólo yo me encargo de mis sentimientos hacia otros, y sólo tú te encargas de los tuyos. Que entendí cómo mi cumpleaños fue una fecha más en tu calendario, y el tuyo fue una de las más importantes en el mío. Y también entendí cómo nuestros caminos alejados sólo han traído felicidad a la vida del otro.
Quizá te vea más adelante, ya no en un plano paralelo. Y he de sonreír porque no olvido nunca quién solías ser.
Pero no te extraño. Ya no te extraño.
Sólo extraño quién fui cuando existías.
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