Hoy aprendí que he crecido.
He aprendido que se requiere una cantidad necesaria de lágrimas para que mis ojos se tornen rojos, y que depende del sentimiento con que las mismas broten. He aprendido que no son mocos sino lágrimas en el conducto nasal. He aprendido que los sueños un día son sueños y luego son moscas aplastadas por una red eléctrica. He aprendido que no puedo enviar mensajes dolorosos a mis amigos en la madrugada porque no me apetecerá seguir hablando cuando despierte. He aprendido que los monosílabos son las palabras que más quiebran mi voz en medio del llanto, y he aprendido que mi voz se quiebra y que duele.
También he aprendido que la ironía viene cuando aquellos que te dieron la vida son las principales causas de querer quitartela, he aprendido que si lloro en la noche debo abrir la boca para que no suene mi llanto y que si me muerdo los labios lloro menos y sufro más. He aprendido que tengo poca gente y que esa gente se va cuando más les necesito, y he aprendido que sin embargo he de perdonarles.
Aprendí que se necesitan meses para ilusionarte y sólo un par de segundos para decepcionarte. Aprendí que la falta de confianza en los demás empieza cuando tus padres fallaron en sus promesas. Aprendí que desde que hay promesas que fallan, no prometo nada. He aprendido que mi cuerpo reacciona a mis pensamientos y me permite un límite necesario de sufrimiento. Y también aprendí que el dolor emocional es mucho más doloroso que el dolor físico. He aprendido que me cuesta dejar ir a la gente, y asimismo he aprendido que no supe cuando sería la última vez hasta que lo había sido.
Aprendí que puedo llorar incluso con alguien durmiendo a centímetros de mi cuerpo, y aprendí también que eso es absurdamente doloroso. Aprendí que no creo en el amor desde que el primer hombre de mi vida me hizo daño, y aprendí que tampoco existen las amigas porque así mismo mi primera mujer me hirió.
Aprendí que a veces la gente dice que sí sólo porque desean que te calles. Aprendí que el frío me duele y por eso me gusta. Aprendí que ser honesta, sensible y noble puede costarte la vida.
Pero, por sobre todas las cosas, aprendí que no he aprendido nada más que aprender que esto es la vida misma.
Comentarios
Publicar un comentario