Hay cosas que no olvidas nunca.
La primera vez en que quise que me besaras sentados en un andén. La primera vez que nos tomamos de la mano por segundos muy breves. La vez que te canté en francés, no sólo porque fuiste la primera persona a quién le canté, sino por ser la única a quien lo hice en mi idioma favorito. La vez en que salí corriendo a abrazarte en el momento en que te vi. La primera vez que me besaste, y cómo no quise que te detuvieses, nunca más. La vez en que cantamos a todo pulmón las mejores canciones de Morat. La primera vez que te vi llorar. La primera vez que hicimos el amor y me tomabas de las manos. El cómo a veces te detenías sólo porque necesitabas besarme. Las veces en que besaste mis puntos más vulnerables. Los besos en la frente, y los abrazos de despedida. Las canciones que lloramos en tu auto y el cómo a veces se me salía un "Estoy enamorada de ti". La única vez en que dormimos juntos y todas aquellas en que dormimos con el otro. La despedida más bonita que tuvimos, bailando toda la noche. Tu rostro cuando estimulo tus puntos más sensibles. La primera vez que dijiste que me necesitabas. Las duchas juntos y el placer de contemplar tu cuerpo cuando te das la vuelta y no te fijas que te estoy viendo. Las veces en que simplemente querías arrancarme la ropa. Las noches juntos. Las veces en que nos tomamos de la mano. El que me observen por la calle y eso te moleste. Los viajes que no hicimos. Tu sonrisa y tu risa cuando me molestas y hago pucheros. Las idas a cine y cómo no me dejabas ver la película. El cómo te distraigo cuando haces trabajos y cuánto me odio por ello. La primera vez en que me dijiste que era la mujer de tu vida. La vez en que mi madre se puso de tu lado. El último abrazo tan insípido acompañado de un beso en la mejilla casi forzado. El irrespeto que le tenemos a nuestra relación al no darle la despedida que merece. El amor que nos tenemos. Las preguntas que no me respondes. La vez que me hiciste llorar en tu cama y cómo me adoraste después de ello. El verme sin maquillaje, despeinada, recién levantada, enferma, y aún así amarme. El beber juntos. El que ya no haya tiempo para mí. Las marcas en mi cuerpo después de tantas horas de placer. El cómo te extraño. La caja tan importante que te di y cómo me pides que no te la quite. El cómo te recuerdo.
Hay cosas que no olvidas nunca, y aún así no vuelven jamás.
La primera vez en que quise que me besaras sentados en un andén. La primera vez que nos tomamos de la mano por segundos muy breves. La vez que te canté en francés, no sólo porque fuiste la primera persona a quién le canté, sino por ser la única a quien lo hice en mi idioma favorito. La vez en que salí corriendo a abrazarte en el momento en que te vi. La primera vez que me besaste, y cómo no quise que te detuvieses, nunca más. La vez en que cantamos a todo pulmón las mejores canciones de Morat. La primera vez que te vi llorar. La primera vez que hicimos el amor y me tomabas de las manos. El cómo a veces te detenías sólo porque necesitabas besarme. Las veces en que besaste mis puntos más vulnerables. Los besos en la frente, y los abrazos de despedida. Las canciones que lloramos en tu auto y el cómo a veces se me salía un "Estoy enamorada de ti". La única vez en que dormimos juntos y todas aquellas en que dormimos con el otro. La despedida más bonita que tuvimos, bailando toda la noche. Tu rostro cuando estimulo tus puntos más sensibles. La primera vez que dijiste que me necesitabas. Las duchas juntos y el placer de contemplar tu cuerpo cuando te das la vuelta y no te fijas que te estoy viendo. Las veces en que simplemente querías arrancarme la ropa. Las noches juntos. Las veces en que nos tomamos de la mano. El que me observen por la calle y eso te moleste. Los viajes que no hicimos. Tu sonrisa y tu risa cuando me molestas y hago pucheros. Las idas a cine y cómo no me dejabas ver la película. El cómo te distraigo cuando haces trabajos y cuánto me odio por ello. La primera vez en que me dijiste que era la mujer de tu vida. La vez en que mi madre se puso de tu lado. El último abrazo tan insípido acompañado de un beso en la mejilla casi forzado. El irrespeto que le tenemos a nuestra relación al no darle la despedida que merece. El amor que nos tenemos. Las preguntas que no me respondes. La vez que me hiciste llorar en tu cama y cómo me adoraste después de ello. El verme sin maquillaje, despeinada, recién levantada, enferma, y aún así amarme. El beber juntos. El que ya no haya tiempo para mí. Las marcas en mi cuerpo después de tantas horas de placer. El cómo te extraño. La caja tan importante que te di y cómo me pides que no te la quite. El cómo te recuerdo.
Hay cosas que no olvidas nunca, y aún así no vuelven jamás.
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