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Mostrando entradas de mayo, 2017

Karma y darma

Llevo días descubriendo, ¡por fin!, que la ausencia de alguien que no quiere estar ahí duele, pero no perfora el corazón. Que he sido incondicional en el pasado, soy incondicional ahora y seré incondicional en un futuro, pero no todos a mi alrededor lo han sido, lo son, o lo serán. Y me he dado cuenta que entre más rápido les encuentre, pronto iré retirándome de sus vidas. He descubierto que no puedo esperar escribirle de nuevo a la misma persona, a las tres de la mañana, decirle que estoy en problemas o que le necesito; y esperar que aparezca. He descubierto también que puedo vivir perfectamente con ello. También descubrí que estoy harta de todo lo que esté a medias. Medio café, media película, medias amistades y medios amores. Personas a medias. Estoy exhausta de dar mi cien porciento a gente que sólo da un cincuenta, a veces incluso un treinta. A veces, sólo un cien. Estoy exhausta de dedicar mis mejores canciones, tomar mis mejores baños, bailar mis mejores pasos, reir mis mej...

Para desaparecer

Este es el inicio del tiempo a solas. Días atrás descubrí que, a pesar de convivir toda mi vida conmigo misma, no me siento cómoda con mi soledad. No se trata de la comodidad en momentos como el levantarme y darme cuenta que la única persona en casa soy yo. Se trata de la comodidad en momentos como un viernes en la noche en el que decido no salir ya sea por gusto u obligación, y me acuesto en mi cama y veo series y me pesa la vida porque no es donde quiero estar. Y es irónico, porque apesar de sentirme completa rodeada de rostros conocidos y desconocidos, con una que otra botella en la mano, un balbuceo impresionante porque el alcohol impide que las palabras me suenen, un mareo incontrolable y unas ganas de dejarme caer al suelo; es el momento de mi vida en que más estoy en peligro. Y lo sé, porque me encuentro aquí escribiendo esto mientras noto que en mi mano derecha aparecen hematomas que desconocía, y los cuáles no recuerdo cómo llegaron ahí. Y noto que me he quemado un tobil...

Entretanto

Me acosté con un par de tipos desde que me dejaste. ¿Las experiencias? Aterradoras. Lo escribo en una carta porque ya he pulido tu ego lo suficiente. Varias veces te hice sentir como el hombre más importante en el mundo, el que mejor me hizo el amor y el que más placenteramente me folló. Por tu ego, prefiero escribir esto y guardármelo en un sitio muy recóndito del cuerpo. Uno que no hayas tocado en ningún momento. Diría que mis pestañas, pero tengo el vago recuerdo de que me las acariciaste con la mirada cuatro minutos seguidos una vez sentados en el sofá de tu sala. Diría que me los guardo en las rodillas, pero tanto tienen que ver contigo y con la posición en que a menudo me follabas la boca. Y ni menciono la boca, porque no hay manera posible de que no hubieses estado ahí nunca. Así que digo que me guardo estas palabras en los hematomas de mis costillas y de mis piernas, y en las quemaduras de cigarrillo de mis dedos, pues tú no las conocías porque ésto sólo apareció cuando te...