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Mostrando entradas de 2016

Adiós amor

Quería pedirte que te quedaras aun sabiendo que sólo querías irte, que no me sonaba tanto a despedida sino a la excusa perfecta para culminar un plan que hace días querías cerrar, que supe que todo se había acabado más tarde de lo que debía. Quería pedirte que el último beso no acabara, quería decirte que tus manos estaban muy frías aún con mi toque, quería expresarte que la falta que me haces cariño, es incalculable. Deseo irme pronto de este sitio en donde ya no estás tú, sólo están mis ganas de continuar y todo el amor que aún no te he dado. Pero no lo vale, ya no estás tú. Quería contarte que el desear por última vez que tu piel recorra mi piel entera, me está quemando entera por dentro. Que estoy exhausta de no tener un previo aviso de mi llanto, tan sólo la vergonzosa sensación de que las lágrimas salen descontroladas sin importar el lugar, la hora, o la compañía. Que ya no puedo seguir buscándote en rostros que no son tuyos, o en conversaciones muertas. Desearía que nunc...

¿Y cómo te gustan los hombres?

“¿Y cómo te gustan los hombres?” preguntó. Lo miré pensativa, ansiosa, indispuesta. Porque era absurdamente complicado, porque la respuesta me costaba siete alientos. “Difíciles, quizá. Que me tomen la mano de vez en cuando por la calle. Que me acaricien con brusquedad. Que besen a otras en mis narices. Que se enojen porque soy impulsiva y no me controlo cuando estoy disgustada. Que se roben mis cigarillos y digan que los van a fumar pensando en mis labios. Que me besen con furia y pasión. Que me intoxiquen de su aroma. Que me agarren de la nuca cuando me besan. Que me digan cosas sucias. Que me besen y se detengan al oir los pasos de alguien más. Que me den besos de preámbulo, besos en el cuello, en la frente, en las mejillas. Que se toquen pensando en mí. Que me besen a hurtadillas. Que me llamen después de las once porque están ebrios y necesitan compasión. Que me respondan la agresión, y luego se vuelvan a mí, me tomen del mentón y me besen. Que no me pidan el teléfono porque sa...

C'est ma vie!

Hoy aprendí que he crecido. He aprendido que se requiere una cantidad necesaria de lágrimas para que mis ojos se tornen rojos, y que depende del sentimiento con que las mismas broten. He aprendido que no son mocos sino lágrimas en el conducto nasal. He aprendido que los sueños un día son sueños y luego son moscas aplastadas por una red eléctrica. He aprendido que no puedo enviar mensajes dolorosos a mis amigos en la madrugada porque no me apetecerá seguir hablando cuando despierte. He aprendido que los monosílabos son las palabras que más quiebran mi voz en medio del llanto, y he aprendido que mi voz se quiebra y que duele. También he aprendido que la ironía viene cuando aquellos que te dieron la vida son las principales causas de querer quitartela, he aprendido que si lloro en la noche debo abrir la boca para que no suene mi llanto y que si me muerdo los labios lloro menos y sufro más. He aprendido que tengo poca gente y que esa gente se va cuando más les necesito, y he apren...

Amor que no vuelve

Me siento vacía. Son las dos de la mañana, y me ha levantado la ausencia terrible de alguien que ya no existe pero aún me mantiene despierta. Me ha levantado la insaciable duda de saber si algún día me quiso tanto como pude quererle, me ha levantado la duda de saber si el amor está repartido en cada uno de nosotros, en tal medida que al más entregarlo, menos queda. Me ha entrado la duda de si algún día voy a volver a querer como te quise y si alguien me querrá como me quisiste tú (si lo hacías). Me ha levantado un escalofrío por todo el cuerpo porque me parece estar buscando un amor que necesito pero no aparece. Un amor, pero no un amor como el que tuve, ni un amor como el que hay, sino esa especie de amor que es único aunque no lo sea. Esa especie de amor que te acaricia el cabello cuando estás sobre su pecho, pero te hala del mismo si estás en la posición correcta. Esa especie de amor con la cual desnudarse (de cuerpo y alma) es gratificante e incluso reconfortante. Esa clase de ...

Cariño mío...

"Fuiste la primera mujer que me escribió una carta". "- ¿Estás coqueteando conmigo? - ¿Acaso lo estoy haciendo mal?". Y la lista es infinita. Y cada palabra es un puñal. ¡Cuánta falta me haces! Te extraño en los días en que sin querer, he decidido olvidarte. Pero entonces te recuerdo, y me invade un frío por todo el cuerpo. El frío de descubrir que estoy hecha trizas desde que te fuiste, que me haces más falta de lo que esperaba me harías. ¿Cómo te digo que te quiero sin que estés aquí? ¿Cómo te digo que tu ausencia significa el peor de los dolores de mi existencia? Hoy es uno de los días, en que me siento perdida. ¡Y de qué manera necesito que me ayudes a encontrar el rumbo! No sé lo que escribo, pero sé que te amé inmensamente. Que siempre serás la primera persona a quien dediqué una carta, y una de las razones por las cuales no escribí ninguna más. No con ese sentimiento, y no con ese dolor. Necesito que vuelvas, cariño mío. Necesito tanto que vuel...