Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2014

Para decir adiós

Me tomó tres años, siete meses, no sé cuántas semanas y tampoco sé qué tantos días decirte adiós. Antes no lo hice, porque de haberlo hecho, lo habría hecho de la forma incorrecta. Creí hacerlo, y lo único que conseguí hacer fue quemar un montón de fotos, de prendas, de pequeños objetos que sólo me llevaban a ti al verlos, y que ahora mismo anhelo con el alma haberlos conservado. Tu partida dolió incluso más que cualquier otra partida que había ya experimentado. No sólo dolió el hecho de que te habías ido, sino el sentirme en éste mundo sin ti. En ese tiempo, el único mundo que yo conocía, era uno en el que estabas tú, y tú no estabas más. Y yo estaba sola, y de repente, también estaba perdida. El sentirme sola no era simplemente un sentir. Se sabe de soledad cuando no puedes llorar más que en la cama, justo antes de que los ojos te obliguen a darte por vencida, o en la ducha, donde nadie va a escuchar cuántos sollozos soltaste por minuto. Incluso cuando una noche de domingo, total...
No le he quitado el sueño a nadie. No he aparecido en los sueños de otros. No he desvelado a un hombre. Nadie ha pensado en mi cuando susurran mi nombre. Nadie ha tenido que abrir los ojos para dejar de verme. Nadie se levanta pensando en mí, ni del mismo modo se acuesta. No soy de nadie. Nadie es mío. No existe un hombre que haya derramado lágrimas por mí. Tampoco he roto cualquier corazón. Nadie se ha preocupado por mí cuando camino por las calles de cualquier ciudad. Nadie me ha deseado un buen regreso a casa y ha pedido una llamada cuando sucede. No he causado suspiros. No he causado sonrisas. Nadie ha tenido miedo de perderme. Nadie ha querido tenerme, de cualquier manera. He dado mucho, por quien da poco. He sentido mucho, por quien no sintió nada. He querido quedarme, cuando me han sacado. He querido que se queden, cuando ya se han ido. Quise mucho a quien no me quiso en absoluto.
Es probable que haya sentido mucho sin haber sentido nada. La verdad es innegable, y siento que te extraño pero no sé si lo hago realmente. A veces, cuando estás presente, entonces te extraño, pero si te ausentas de mi mente entonces ya no siento que te eche de menos. Significaste mucho para significar nada. No quiero admitirlo, pero cuando me haces falta, me haces tanta. Es increíble lo mucho que puedes apegarte a alguien que no se apega a nada. Te quise como eras, te quiero como eres, pero ¿por qué me pedías si te quisiese como tal, si tú no ibas a quererme? ¿Cómo puede alguien decirte que te quiere, para no quererte en absoluto? Te extraño, pero no sé si soportaría que vuelvas. Te extraño, pero no sé si quieres volver. De cualquier forma, quizá si te extraño.

Sin decir nada

El cansancio viene después de que te has entregado completa, has sudado por la gente incorrecta, haciendo cosas correctas. Diste mucho de ti misma a personas que quizá no lo valoraron tan bien. En un principio, el ideal no era hacer las cosas para recibir una especie de recompensa o premio por lo que hacías, lo hacías porque querías y el querer era una razón más que válida. Pero cuán estúpido es quedarse esperando bajo el ardiente sol por lo menos un agradecimiento sincero. Saber que al menos lo que dijiste, o hiciste, o pensaste, o esforzaste valió un poco, así sea un poco; y tocó más fibras de las que nunca pensaste pudieron ser tocadas. Es exhaustivo sentir que estás hecha para ser una felicidad momentánea en la vida de las personas que te rodean, que realmente nadie anhela tenerte en su vida y así mismo tampoco ésta va a cambiar cuando ya no estés en ella. Sentir que las gotas de sudor que se derramaron, al igual que las lágrimas y las sonrisas, fueron totalmente en vano. Nada es ...
Uno de los peores momentos en mi corta y muy poco experimentada vida es el sentir el crujido. El crujido de las cosas al romperse. Sentir que las cosas pueden ir bien, y pasar de repente a ir realmente mal. Saber que ya no hay vuelta atrás, y que no hay otro camino por coger. Ver como las personas se separan lentamente, se dicen adiós, se estrechan la mano y jamás vuelven a saber el uno del otro. Escuchar cómo en la conversación las palabras se vuelven tan cortantes que duelen. La monotonía abrazando a dos cuerpos que tienen ganas de todo, menos de unirse. Conocer al otro hasta el punto de desconocerlo. Llamar para no recibir respuesta. Ser llamado y no responder. Voltear la cara ante ciertas miradas porque ya no las toleras. Que volteen la cara porque das miradas intolerables. Palpar un cuerpo que ya no te enciende. Ser un cuerpo que ya no enciende a quien lo palpa. Eso es un crujido, ése es el crujido. Y yo no quiero crujir contigo.

Cuando llegaste

Todo cambió cuando llegaste. Y yo era una chica insegura, y resguardada en la miseria que tenía detrás. Y el dolor pesaba más que la maleta que llevaba detrás, y la vida misma se tornaba complicada sin serlo realmente. Y yo estaba sola, y había perdido al único que podía conmigo. Se había ido en un tren a temprana edad, sin rumbo fijo y sin vuelta atrás. Y las mañanas eran pesadas porque no tenía con quién compartirlas, y las noches eran más oscuras porque no había nadie que me deseara dulces sueños. Y todo cambió cuando llegaste, porque hundiste tu mano en la miseria que a mí me tenía hundida. Que me hacía pensar que nadie nunca podría volverme a querer como él me quería. Y me hiciste creer que había ganas. había formas, y había oportunidades. Y ya no era tan insegura, ni sentía miseria. Ya no había dolor que me pesara, y la vida ya no se me complicaba. Y ya no estaba sola, y sentía que a él no lo había perdido. Y las mañanas eran bonitas, porque estabas tú en ellas; y las...

Sin sentido

Prometí a mí misma que no escribiría sobre alguien que fuese pasajero, que al final del día no me representase ninguna emoción por desechar, por alguien que (aunque suene arrogante y egoísta) no mereciese mis palabras. Sin embargo, aquí estoy, a tres o muchos días de haber escuchado lo que escuché, leído lo que leí, y sentido lo que sentí, y que sigo sintiendo y no se me quita del pecho ni "restregando fuerte" como dicen las mamás. Te estoy escribiendo porque trato de figurar todo lo que sucede, de hacerme a la idea de que le entregué lo más valioso de mí a alguien que al parecer no lo ha valido. Por quién estuve postrada en la silla cercana a una cama esperando que todo saliese exactamente como salió: bien. ¿Cómo algo tan fuerte te cambió de tal manera? Te llenó los huesos de insensibilidad, y el aire te golpeó con un toque de dureza que te hizo rígido y establemente inestable. No he tratado de entender porqué te haz ido, y ahora tengo que entender un párrafo lleno de ...

Una mujer no prototipada

Antes que nada, aprovecho para resaltar que no soy una mujer con deseos hacia otra mujer, y que si escribo ésto no es pensando en una mujer en el ámbito amoroso. Tan sólo soy una mujer igualitaria, que desea que su voz sea escuchada tan atentamente como se escucha la de un hombre, que sea respetada igual que se respeta la de un hombre, y que, posiblemente, sea compartida tan bien como la que se comparte de un hombre. Una mujer no prototipada es una mujer fuera de todo el esquema, una mujer que lo rompe completamente, lo quiebra, lo debilita. Altera todo un sistema. Podemos hablar de una mujer no prototipada, pero no entenderla sin conocer lo que es una mujer prototipada: Una mujer prototipada está idealizada incluso antes de conocerla. No sólo físicamente (conociendo ya sus idealizadas medidas, tez blanca y labios rojos como sangre, ojos verdosos o azulejos, cabello lacio rubio, cuerpo delgado, y pechos dotados junto con nalgas igual de dotadas), sino intelectualmente. Una mujer qu...

Indicios de posible soledad

Sentada en un sitio cualquiera, observando la gente pasar, algunos ocupados, otros distraídos, pero muchos totalmente adheridos a un ser acompañante; me he preguntado si así lo es todo siempre. Por mi corta edad, no me permito hacerme ciertos cuestionamientos, principalmente porque es una corta edad y no debería estarmelos formulando. Cuestionamientos como quién va a acabar con la guerra del mundo, qué va a salvar a la tierra de morir incineradas, y más que todo sobre si algún día va a llegar alguien que me complemente en todos los sentidos y me haga soltar suspiros mañaneros y gemidos nocturnos. A mi corta edad ya mencionada, muchos de mis compañeros (y nótese que digo compañeros porque tengo la madurez suficiente para entender que muy pocos son mis amigos) están increíblemente familiarizados con la cuestión de un ser acompañante. Alguien que les roba unas cuántas horas del día estando estancados en sus mentes, alguien que les deja uno que otro mensaje que bien podría imprimirse y...

Intruso invasor sin invadir

Yo no escribo acerca de lo que me importa, sino de lo que me concierna. Y en éste momento, hay algo que me concierna increíblemente. Hablando desde el débil y frágil cuerpo de una mujer insegura, a la cual la vida misma le ha golpeado de tal manera que, cuando siente que va a recibir el golpe, cae primero para apresurarse a él; siento como que un intruso merondea en mi vida, y me cuesta controlarlo. Es un intruso que usmea, sin usmear realmente. Y no sé qué es lo que pretende de mí. Si quiere tan sólo una charla y un paseo, o si sus intenciones son más allá de una simple charla. Unas intenciones como más oscuras, más luminosas; como más profundas, más leves y tenues. No sé qué quiere, y no sé si lo que quiere es mutuo a lo que quiero. Un intruso que podría quedarse aquí una vida entera, como podría irse justo mientras escribo éste texto. ¿Qué compromiso tiene conmigo un ser humano que no me conoce ni el color de mi voz, ni la longitud de mis pestañas, y mucho menos lo que hunde a...

¿Quién eres?

No eres tu edad, tu género, tu estatura o tu peso. No eres lo que te llaman los demás. No eres lo que piensa la gente de ti. Eres más que eso. No eres las veces que te haz levantado preocupado, no eres las veces que fingiste una sonrisa. No sabes todo lo que eres. Eres lo que no dices, lo que callas. Lo que sientes cuando nadie te pregunta "¿Cómo estás?". Eres la vida misma personificada, eres tu propio esfuerzo y tu propio sudor. Eres lo que tú piensas de ti mismo. Eres la vida que haz dejado pasar por detenerte en un momento, en cualquier espacio, a contemplar a tu alrededor. Eres las risas que haz soltado y las sonrisas que haz brindado. Eres los pensamientos que tienes todos los días a la misma hora. Eres los momentos más felices que haz vivido. Te quiero por lo que eres, por lo que nunca dejaste de ser. Te quiero, te quiero, te quiero.

Cuestión de autoestima

Es cuestión de autoestima. No sabes cuando la tienes, pero puedes afirmar con absoluta certeza cuando la pierdes.  Solías estar contenta conmigo misma. Tenías aproximadamente unos 10 años, y todo cambió. Al principio no solías verte mal a ti misma, simplemente pensabas que alguien era mejor que tú, que ella era mucho más bonita, que a ella la elegían porque tenía una sonrisa encantadora y a ti no. No solías descartarte como opción, simplemente te menospreciabas a ti misma. Pero entonces no recuerdas como cambió todo. Ya no era "Ella es más bonita", se había convertido en un "Ella es bonita." "Ella si es bonita." Empiezas a ver como tu amiga se ha liado con un chico. Y luego todas tus amigas lo hacen. Luego todas consiguen pareja. Duras meses sin que alguien te diga que eres linda, que vales la pena, que eres importante. La primera vez que te llamaron "fea" realmente no sabías como reaccionar, así que sonreíste, pero luego llegaste a casa, y ll...